...y ya está... ya he vuelto de nuevo... no con la misma alegría inicial, todo hay que decirlo.
A pesar de que una preciosa aurora serpenteaba por el cielo en Tromso, apenas la he mirado, mi cabeza estaba a otras cosas...
Sólo pensar en que tengo que empezar a escribir el proyecto, ya me agobio; y encima el guionista, co-director o lo que sea del grupo de teatro no para de mandar sms para un ensayo que hay mañana y al cual no voy a ir.
Necesito descansar porque me he pegado prácticamente todo el día viajando; de hecho ahora llevo algo más de 24h sin meterme en la cama. Pero bueno, que se le va a hacer, la inspiración es caprichosa y aparece cuando menos te lo esperas.
El viaje ha ido bien, empezó ayer hacia la una de la mañana en la estación de autobuses de Pamplona.
A continuado a las 7 a.m. en Barcelona hasta las 13:05 que hemos cogido el avión rumbo a Oslo, el cual a llegado con cierto retraso y hemos tenido que coger otro avión mucho más tarde de la hora programada a Tromso.
No hemos tenido ningún problema para cambiar el vuelo, la verdad que para estas cosas estas compañías estan muy bien organizadas. Total, que entre pitos y flautas, Maus, esperas y Coca-cola hemos llegado a casa hacia las 21:00 pasadas, y en vez de alegrarme por haber llegado sana y salva me ha dado un bajón importante, y ya cuando he llegado a la habitación me he desmoronado, de hecho ni he ido a cenar, tenía un nudo en el estómago bastante majo...
Definitivamente odio las despedidas, lo que hace que quiera con más ganas que llegue el reencuentro.

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