14 febrero 2012

¡Por fin! ¡Nieve! (otra vez)

Después de algo así como un mes sin nieve (aquí, en Tromso, dentro del círculo polar ártico, a 69º latitud norte, para ser más exactos, en pleno invierno) este domingo (ALELUYA!) ha caído una buena nevada, y ya era hora, porque en el resto del mundo parecía que se habían dejado la puerta del congelador abierta, ¡estaba nevando en todos lados menos aquí!

Así que, (¡que coño!) vamos a aprovecharla! y ayer nos fuimos a hacer ski de fondo.

Al principio cuando todo el mundo empezó a coger skies en el kraft al inicio del semestre, tengo que admitir que a mí como que no me llamaba mucho eso de skiar, a parte tengo que escribir tres proyectos y como que el tiempo es limitado (de hecho ahora mismo debería estar escribiendo y aquí al lado tengo a pepito grillo chillándome al oído, pero que por uno me entra y por el otro me sale. Luego me cagaré en lo más barrido y andaré con el culo arrastras, pero de momento el estrés no está haciendo mella en mí), sobre todo si tenemos en cuenta que me voy a ir 15 días en un rompehielos. Así que en cuanto publique está entrada me pondré manos a la obra como una niña buena y responsable.

Ya viendo la nevada que estaba cayendo el domingo, estos se emocionaron y enseguida hicieron planes para ir al día siguiente a meterse por las pistas. Yo no sé que me pasa los domingos, pero me entra como un bajón, no sé porqué, y me quedo como ausente y apática.(Llámese depresión dominguera)  Gracias a dios después de comer fuimos un rato a jugar con la nieve y me animé bastante, y ya decidí que también me apetecía ir.

Iratxe, Carlos, Lara y Edurne, ya tenían sus skies, pero Isa (una chica nueva que acaba de llegar) y yo no teniamos. Así que esa misma mañana fueron a alquilarlos al centro, para Isa y para mí (muchas gracias ;) por 150NOK (20€ aprox), que bueno, pensé, por un día no me importa pagar, luego a saber si vuelvo, porque el el kraft cuesta 400NOK +400NOK de fianza (50€ aprox. + 50€ de fianza), pero es para toda la temporada, y yo no me veía por la labor de irme a skiar regularmente. Pero después de ayer, la verdad, estoy bastante animada, así que en cuanto pueda iré a coger los skies, y espero que queden.

Total, que ayer, me lo pasé genial, fue muy divertido pillar las cuestas a bastante velocidad (igual iba a pedo burra, pero para mí ya era bastante rápido, que se me saltaban hasta las lágrimas a veces) y darse ostias como panes, que no fueron pocas, pero así también se pierde el miedo. Yo ya había hecho antes ski de fondo, pero hace siglos, en la semana blanca típica que se hacen en los institutos. De algo me acordaba, pero muy poco, me sentía muy torpe. Sobre todo cuando manadas de niños que no levantaban un palmo del suelo te adelantan a todo velocidad skivándote (e ahí un chiste malo) con la mayor agilidad del mundo mundial y tu, que apenas te sales de las marcas del suelo porque ya se te van los skis para todos lados, los ves que van para atrás, para delante, frenan, giran y te vuelven a adelantar (cabrones).

Luego me llamó bastante la atención gente que va con los perros a skiar. Algunos llevaban como un arnés a la cintura y el perrete tiraba de ellos (son perros grandes, se entiende, no me imagino un perro patada tirando de un maromo noruego, o por lo menos aún no lo he visto, porque aquí a saber), con una cuerda, dentro de lo que cabe y viendo el ancho de la pista, de longitud apropiada para no entorpecer a los skiadores que viniesen por el otro sentido. Pero otros, no sé como ostias los llevaban, pero que el perro iba corriendo por el otro lado de la pista, y claro, con toda la cuerda cruzada, y en una de estas que nos paramos al final de la una cuesta a esperarnos, un pavo de este tipo, de cuerda de, llamémosla, longitud no apropiada, bajaba todo follao por la cuesta con el perro corriendo por el otro lado, y a una pobre chica que venía por el otro sentido, pues se la llevó por delante enredándose toda la cuerda en los skies con su correspondiente perro al final de la misma, resultado: un buen enredón y una caída bastante espectacular.  Lo mejor fue que después el hombre, de forma típicamente noruega, osea, educadamente, nos hecho la culpa a nosotros que estábamos parados en fila, sin entorpecer a nadie que viniese por ninguno de los dos sentidos, hasta que apareció él ocupando toda la pista con su cuerda y su perro.

Esta no fue la única caída con perro que ví, después de este, otro hombre, también se la pegó bastante maja, el solo, cuando su perro se le cruzó.Pero bueno, le echó la bronca al perro, se levantó como si nada y el perro todo emocionado y feliz se puso a comer nieve. Resumiendo: puede hacer mucha gracia eso de llevarse el perro a skiar, pero no es una buena idea, visto lo visto.

Total que después de estar algo así como dos horas subiendo y bajando por las pistas, me ha gustado mucho, y al principio puede que no lo considerará, pero ahora creo que es buena idea y puede salir hasta rentables eso de alquilarme unos skies.

Y este viernes, si todo va según lo previsto, probaré a hacer snowboard, ¡ya tengo ganas!





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