25 enero 2012

¡Vámonos de médicos!

Ha ocurrido lo que no quería que ocurriese... me he puesto mala en Tromso y lo peor... he tenido que ir al médico.
Todo empezó el domingo por la noche. No pude pegar ojo en casi toda la noche porque tenía un dolor bastante importante en la zona de los riñones, hasta que me envolví en otra manta y subí la calefacción.

A la mañana siguiente tenía clase,y claro, cuando amanecí estaba muerta de sueño, pero aún así me levanté dispuesta a ir a clase. A pesar de que la molestia en los riñones, la cual crecía conforme avanzaba el tiempo, seguía con intenciones de cumplir con mi deber de estudiante, hasta que me mareé y desistí de la idea de ir a clase. Así que me metí de nuevo en la cama y no amanecí hasta las dos de la tarde o así.

Después hablé con mi madre y le dije lo que me pasaba, enseguida, por las características pensamos que era un cólico y se fue a informar a la farmacia a ver que podía tomar. Volvió con una lista de medicamentos bastante chula.

Por la noche hablando ya con todos, hasta con Marisol, la madre de Manu, que es farmacéutica, llegamos a la conclusión de que lo mejor antes de tomar cualquier cosa era ir al médico.

Al día siguiente me acompañó Carlos, y le estaré eternamente agradecida por ello. Para empezar por acompañarme porque yo no tenía ni idea de a dónde había que ir, que es un sitio que está al lado del hospital en plan solo para consultas, y luego porque se chupó dos horas de espera en la consulta, más lo que esperamos en la farmacia.

La consulta es un edificio pequeñito que está, como ya he dicho, al lado del hospital, para que te atiendan sin cita previa hay que coger un número y rellenar un formulario. Luego te llaman. A mí también me tuvieron que hacer un análisis de orina, y es de lo más sencillo, la chica de recepción me índico cómo. Todo el material estaba en el baño: vasos, rotuladores y acceso al laboratorio. Sí... al laboratorio directo.

Tu le pones el nombre al vasito, haces lo tuyo y lo metes en una portezuela que da directa al laboratorio de análisis. Y a esperar a que te vuelvan a llamar... casi 2 horas...

Luego te mira el doctor, muy majo por cierto, y me dio a conocer los resultados. Me dijo que había algunos eritrocitos en la orina y le conté cómo y dónde me dolía. Luego él me miro y me dio unos golpecitos donde los riñones. El culpable era el izquierdo.

Me dijo que lo que tenía era una infección en el riñón izquierdo, entonces se puso muy serio y me dijo como si lo sintiese en el alma y no quedase otro remedio: "Te voy a tener que recetar antibióticos". Vale! no pasa nada, no se acabará el mundo por ello. Por lo que había contado Carlos aquí los antibióticos están considerados algo así como el anticristo de los medicamentos y no los recetan a no ser que sean absolutamente imprescindibles. Luego pagué 136 nok (casi 18€) por la consulta y el análisis y fuimos a la farmacia del hospital a por los antibióticos (con receta, claro).

De nuevo en la farmacia a coger número y a esperar... no sé cuanto esperamos, igual otra media hora hasta que nos atendieron. Es curioso, pero la farmacia del hospital, también es la farmacia del hospital realmente, quiero decir, que no solo atienden al público en general, sino también las enfermeras vienen a buscar los medicamentos y tienen que esperar su turno, curioso y creo que poco eficiente, pero bueno, si no les va mal, adelante. El caso es que me soplaron casi 300 nok por los antibióticos, casi 40€!, pero bueno, es algo de bastante necesidad así que dejemos la indignación a un lado y confiemos en que la seguridad social me devuelva algo cuando vuelva a casa.

Luego cogimos un taxi y regresamos a casa. A día de hoy, miércoles, ya me encuentro bastante mejor, noto solo una leve molestia en el lado izquierdo. De todos modos tengo que volver la semana que viene para que me revisen. Creo que todo irá bien.

20 enero 2012

Hielo y miedo

Me he dado cuenta de que ha pesar de que ya llevo aquí poco más de una semana aún no he hablado de lo más banal del mundo: El tiempo.

Pues eso, hielo, mucho hielo por todos lados; frío y hielo, nada de nieve, a pesar de que está todo cubierto de ella, que se mantiene gracias al frío, lo que abunda es el hielo.

Es peligroso andar por la calle, todo está cubierto por una capa bastante gorda de hielo, tanto la carretera como las aceras. Si no fuese por la gravilla que echan sería imposible andar, pero en algunos tramos la gravilla se queda dentro del hielo y no sirve de nada, así que tenemos que andar con mucho cuidado para no resbalar y caer. Así como los peatones andamos con extremo cuidado, los coches circulan igualmente.

Llevan ruedas especiales para la nieve, pero aún así oyes como chirrían y a más de uno ya le he visto derrapar.

He de decir que aún no me he caído con el hielo ni una vez, pero ha habido muchos amagos...

Pues por si acaso no se sabe, este hielo viene de la nieve... en un momento determinado, como el primer día que llegué, está todo blanco, en otro momento, las temperaturas suben y la nieve se derrite, pero en otro momento las temperaturas bajan y se congela todo, resultado: UNA MARRANADA!! y ya llevamos así la mitad de la semana, a ver cuando cojones nieva decentemente!! Que ya está tardando!!

En cuanto al sol, ya hay más horas de luz, aunque mister Lorenzo aún se muestra reacio a salir... no hay sol, pero hay luz, cosa que no está mal.

Otro punto a tratar: las clases. Sí... ya las hemos empezado, o eso creemos nosotros, porque algunos profesores parece que no se han enterado!

Hoy por ejemplo, teníamos clase de Biology of Cancer a las 10:15. Para empezar he llegado y tenía mal apuntada el aula y casi me meto en una clase que no era...pero bueno, cuando he llegado le he preguntado a la primera persona que he visto si esa clase era la de Biology of Cancer, era una mujer joven, pero vaya, mayor para hacer un máster. Llevaba la cabeza cubierta con un pañuelo. Más tarde me he enterado de que su nombre es Raisha (o algo así) y que viene de Bagdad.

Después de mí a llegado Emilie, una chica francesa que estuvo conmigo el semestre pasado en Biotechnology, y nada como aún teníamos 5 minutos hemos hablado un poco del proyecto que tenemos que hacer para el final de la asignatura, porque no hay examen, y se nos ha unido la mujer de antes a la conversación. Ya eran las 10:30 y no aparecía el profesor. Unas chicas han ido a buscarlo. Mientras, nosotras seguíamos con la charla, las típicas preguntas, de donde eres, como te llamas, etc. Entonces le he preguntado a Raisha que en que parte de Tromso vivía, pero en vez de "Where" me ha entendido "Why". Y nos ha empezado a contar su historia, la verdad, no me he alegrado tanto nunca de que no me hubiesen entendido.

Miedo, por eso está aquí. Allá está todo destruido, a pesar de que sus cuatro hijas están haya. Ellas no quieren salir del país, pero ella tampoco quiere volver, ni lo piensa. Dice que la mentalidad de allá está cambiando, ya no es igual que antes de la guerra, tiene miedo de regresar y que la maten si quiera por llevar el pañuelo, "mi madre por ejemplo nunca ha llevado pañuelo", nos ha dicho. Ella lo lleva porque quiere. Nada es como nos lo cuentan.

Todo antes de los americanos estaba bien y no comprende porque le hicieron eso a su país, "tal vez necesitaban dinero...", "nos están robando todo", y todo por la excusa de las armas nucleares...

A ella en concreto, le entraron en casa a punta de pistola en busca de armas, pero no les hicieron nada porque su madre tiene imágenes de Jesucristo en casa. "Somos musulmanes, pero también creemos en Jesús, toda su historia sucedió cerca de mi país" nos ha dicho, pensaron que eran cristianos.

Aún así, mientras estaban los americanos, todos los días patrullaban por delante de su casa.

 Ahora allá están sufriendo las consecuencias del uranio y muchos bebés están naciendo con malformaciones, y también, por fin, parece que la sociedad se está dando cuenta de todo lo que ocurrió allá, en parte gracias a Wikileaks y como ella ha dicho, "porque matar es muy difícil y eso pesa en la conciencia toda la vida, y eso está haciendo que la gente hable y confiese la verdad".

Ella está haciendo aquí un máster, allá era médico, y vive con su marido, que también es médico y está trabajando en el hospital.

A pesar de que se había ido ya todo el mundo del aula y de decirnos una chica que ya se había suspendido la clase definitivamente, Emilie y yo hemos seguido escuchando todo lo que nos contaba Raisha hasta las 11 pasadas.

La verdad, habré recorrido mi media hora de camino a la universidad para no recibir ninguna clase, pero ha merecido mucho más la pena hacerlo para conocer a Raisha.


15 enero 2012

Vamos tirando

Ya me estoy volviendo a acostumbrar a la vida aquí. Me voy animando bastante gracias a Iratxe, Edurne, Manu, Carlos y Lara. Y ya ayer en la fiesta del Driv me lo pasé genial.

Hicimos pre-party en la cocina de Carlos y Lara y cogimos el puntillo entre kalimotxos, tequila, ron y txupitos de gelatina de vodka que Lara había preparado.

Después cuando salimos para coger el autobús al centro salieron a la vez de la cocina de JB más gente conocida del semestre pasado, y la verdad que me alegré mucho al verlos (a parte del efecto del alcohol, soy consciente de que me alegre mucho de verlos).

Y ya en el Driv lo dimos todo, se me pasó la noche bastante rápido bailando, hablando con unos y otros y conociendo algunos nuevos de este semestre. 
Para cuando me quise dar cuenta C&L habían desaparecido y quedamos Edurne, Manu, Iratxe y yo, bueno, un número perfecto para pillar taxi, y a ello que nos fuimos.

Vimos que había una cola bastante considerable donde la plaza del pescador y decidimos llamar a un taxi por nuestra cuenta... acción que no nos valió de nada porque nos mandó a la misma cola de la cual habíamos huido. Entonces Edurne tuvo la brillante idea de que fuéramos a otra parada que estaba cerca del centro comercial Nestranda... sí, había menos gente, pero porque no pasaba ni un puñetero taxi!! 

Mientras esperábamos en la cola de la parada de Nestranda conocimos a un chaval que era mitad noruego, mitad malagueño, que hablaba inglés, noruego y castellano por igual y pasaba de un idioma a otro con una rapidez flipante. 
Estaba con una chica y para hablar con ella, hablaba en noruego, cuando quería que le entendiésemos todos hablaba en inglés y si solo se dirigía a nosotros, en castellano. 
Al final al ver que no pasaba ni un puto taxi! el chico decidió llamar a uno, porque si sabes noruego es más fácil conseguirlo. Total que no encontraron el móvil y se fueron a buscarlo... nosotros decidimos volver a la parada de la plaza del pescador, que por lo menos ahí sí que pasan taxis...

Cuando llegamos había una cola infinita y los taxis venían con cuentagotas! Había una chica tirada en el suelo (en la nieve) y a nadie parecía importarle, hasta que alguien reaccionó y se acercó un furgón de la policía y se la llevaron, llevaba una tajada bastante importante...

Pues nada... ya casi había pasado hora y media desde que salimos del Driv en busca del taxi... gracias a ello pudimos experimentar el frío polar, con su vientecico, su rasca y todo... al final, tras casi dos horas de espera, pérdida de sensibilidad en los pies y frío congelante, conseguimos un taxi... 

Finalmente llegamos a casa en torno a las 5 a.m. 
Tenía el frío tan metido en los huesos que al quitarme los zapatos me dolía hasta el andar descalza, no sentía los pies. Me tuve que meter en la cama, a parte de con el pijama y tapada con el nórdico, con una sudadera y envuelta en otra manta, y aún así tiritaba de frío.


Pensamiento principal durante las dos últimas horas de la noche




13 enero 2012

Canela y manzana

...y ya está... ya he vuelto de nuevo... no con la misma alegría inicial, todo hay que decirlo.

A pesar de que una preciosa aurora serpenteaba por el cielo en Tromso, apenas la he mirado, mi cabeza estaba a otras cosas...

Sólo pensar en que tengo que empezar a escribir el proyecto, ya me agobio; y encima el guionista, co-director o lo que sea del grupo de teatro no para de mandar sms para un ensayo que hay mañana y al cual no voy a ir.
Necesito descansar porque me he pegado prácticamente todo el día viajando; de hecho ahora llevo algo más de 24h sin meterme en la cama. Pero bueno, que se le va a hacer, la inspiración es caprichosa y aparece cuando menos te lo esperas.

El viaje ha ido bien, empezó ayer hacia la una de la mañana en la estación de autobuses de Pamplona.
A continuado a las 7 a.m. en Barcelona hasta las 13:05 que hemos cogido el avión rumbo a Oslo, el cual a llegado con cierto retraso y hemos tenido que coger otro avión mucho más tarde de la hora programada a Tromso.
No hemos tenido ningún problema para cambiar el vuelo, la verdad que para estas cosas estas compañías estan muy bien organizadas. Total, que entre pitos y flautas, Maus, esperas y Coca-cola hemos llegado a casa hacia las 21:00 pasadas, y en vez de alegrarme por haber llegado sana y salva me ha dado un bajón importante, y ya cuando he llegado a la habitación me he desmoronado, de hecho ni he ido a cenar, tenía un nudo en el estómago bastante majo...

Definitivamente odio las despedidas, lo que hace que quiera con más ganas que llegue el reencuentro.


11 enero 2012

Parón de reflexión

Pequeños motivos que juntos suman mucho me han llevado a decidir quedarme en Pamplona a hacer el máster y el doctorado (como futuro próximo).

 Pero no es algo que haya decidido a bote pronto, por comodidad; no.

Me lo he estado pensando mucho. De hecho he estado recopilando un montón de información y de documentos para mandar a las distintas universidades de los distintos países a los que me apetecía ir, pero justo cuando ya lo tenía casi todo preparado me he dado cuenta de que eso no es lo que quiero.

En medio de la locura de mandar mails, rellenar "applications forms", mirar el máster de aquí o el de allá, me he parado un momento y me he dado cuenta de lo que quiero realmente...
Y lo que quiero, al menos de momento, es quedarme en casa.No me apetece irme. Demasiadas cosas, conexiones, demasiadas personas, demasiados lazos que, sinceramente, no me apetece cortar.

Lo he decidido por diversos motivos que por separado son tonterías, pero juntos hacen una razón de ser. Es que no hay más que salir, y regresar, para darse cuenta de lo que te falta y hasta me atrevería a decir, me hace falta. Mientras estas fuera sabes que echas de menos cosas, gente, costumbres... pero no hasta que punto hasta que vuelves y las revives, y entonces dices... ESTO ES LO QUE QUIERO.

He hecho algo así como un "busque, compare y si encuentra algo mejor, comprelo", y de momento, he buscado y he comparado, y por ahora me quedo con lo mío, que siempre habrá tiempo de cambiar de opinión.

Por de pronto solo me queda disfrutar al máximo del segundo semestre en Tromso, que en cosa de algo más de 24 horas saldré para allá, la verdad, bastante reacia, pero bueno, dejando el remoloneo a un lado, VAMOS ALLÁ!! Quién sabe como acabará esto al final...