Ha ocurrido lo que no quería que ocurriese... me he puesto mala en Tromso y lo peor... he tenido que ir al médico.
Todo empezó el domingo por la noche. No pude pegar ojo en casi toda la noche porque tenía un dolor bastante importante en la zona de los riñones, hasta que me envolví en otra manta y subí la calefacción.
A la mañana siguiente tenía clase,y claro, cuando amanecí estaba muerta de sueño, pero aún así me levanté dispuesta a ir a clase. A pesar de que la molestia en los riñones, la cual crecía conforme avanzaba el tiempo, seguía con intenciones de cumplir con mi deber de estudiante, hasta que me mareé y desistí de la idea de ir a clase. Así que me metí de nuevo en la cama y no amanecí hasta las dos de la tarde o así.
Después hablé con mi madre y le dije lo que me pasaba, enseguida, por las características pensamos que era un cólico y se fue a informar a la farmacia a ver que podía tomar. Volvió con una lista de medicamentos bastante chula.
Por la noche hablando ya con todos, hasta con Marisol, la madre de Manu, que es farmacéutica, llegamos a la conclusión de que lo mejor antes de tomar cualquier cosa era ir al médico.
Al día siguiente me acompañó Carlos, y le estaré eternamente agradecida por ello. Para empezar por acompañarme porque yo no tenía ni idea de a dónde había que ir, que es un sitio que está al lado del hospital en plan solo para consultas, y luego porque se chupó dos horas de espera en la consulta, más lo que esperamos en la farmacia.
La consulta es un edificio pequeñito que está, como ya he dicho, al lado del hospital, para que te atiendan sin cita previa hay que coger un número y rellenar un formulario. Luego te llaman. A mí también me tuvieron que hacer un análisis de orina, y es de lo más sencillo, la chica de recepción me índico cómo. Todo el material estaba en el baño: vasos, rotuladores y acceso al laboratorio. Sí... al laboratorio directo.
Tu le pones el nombre al vasito, haces lo tuyo y lo metes en una portezuela que da directa al laboratorio de análisis. Y a esperar a que te vuelvan a llamar... casi 2 horas...
Luego te mira el doctor, muy majo por cierto, y me dio a conocer los resultados. Me dijo que había algunos eritrocitos en la orina y le conté cómo y dónde me dolía. Luego él me miro y me dio unos golpecitos donde los riñones. El culpable era el izquierdo.
Me dijo que lo que tenía era una infección en el riñón izquierdo, entonces se puso muy serio y me dijo como si lo sintiese en el alma y no quedase otro remedio: "Te voy a tener que recetar antibióticos". Vale! no pasa nada, no se acabará el mundo por ello. Por lo que había contado Carlos aquí los antibióticos están considerados algo así como el anticristo de los medicamentos y no los recetan a no ser que sean absolutamente imprescindibles. Luego pagué 136 nok (casi 18€) por la consulta y el análisis y fuimos a la farmacia del hospital a por los antibióticos (con receta, claro).
De nuevo en la farmacia a coger número y a esperar... no sé cuanto esperamos, igual otra media hora hasta que nos atendieron. Es curioso, pero la farmacia del hospital, también es la farmacia del hospital realmente, quiero decir, que no solo atienden al público en general, sino también las enfermeras vienen a buscar los medicamentos y tienen que esperar su turno, curioso y creo que poco eficiente, pero bueno, si no les va mal, adelante. El caso es que me soplaron casi 300 nok por los antibióticos, casi 40€!, pero bueno, es algo de bastante necesidad así que dejemos la indignación a un lado y confiemos en que la seguridad social me devuelva algo cuando vuelva a casa.
Luego cogimos un taxi y regresamos a casa. A día de hoy, miércoles, ya me encuentro bastante mejor, noto solo una leve molestia en el lado izquierdo. De todos modos tengo que volver la semana que viene para que me revisen. Creo que todo irá bien.

1 comentario:
Animo y a curarse Jaio!!!
Y bueno, x una semana.. no mucho alcohol :p
Publicar un comentario